De saber que las distancias más grandes no limitan los reencuentros,la paciencia es necesaria y la necedad un argumento. Te regalo un ejemplo, de destino y esperanza, mira hacia arriba cualquier noche clara y recuerda esa Luna, esa que no escapaba a tu mirada.
Esa Luna que se escondió despacito en las sombras, generadas contra todas las posibilidades, de los cuerpos más lejanos hoy más unidos que almas iguales.
Siéntete pequeña frente a esas sombras pero confronta al universo con sonrisa, hasta entre astros hay oportunidades; tómalas una a una, decide si te cambian o las cambias. Respira y llénate de confianza, exhala y vuelve a casa, bajo la sombra tibia que vistió esa noche tu cara.
Sigue la Luna y sus pasos; aprende a reencontrarte en el alma del tiempo que marcó tus lazos, por que sabes que tu luz es guía y tu destino esta en tus manos.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
...truhan
Hace mucho que no siento demasiado, el vacío que ha dejado tu salida dejaron árida la piel, seco el pecho y mojada la vista. Te extraña el cuerpo tílico y el alma de truhan, saben mis letras que no las leeras.
Pasara el año, un día a la vez, con sus eternos minutos de distancias gigantescas y las lagunas de este pecho que no deja y no quiere perder. Quiero verte feliz, pero en mi egoísmo propongo el al menos verte, que no se aleje mi suerte si un día puedes sin querer venir.
Si ya te vas, di que volveras. Yo estaré en estas letras, instalado hasta que vuelvas, escribiendo que te extraño y ocultando quisiera tu lo hicieras por mi.
Pasara el año, un día a la vez, con sus eternos minutos de distancias gigantescas y las lagunas de este pecho que no deja y no quiere perder. Quiero verte feliz, pero en mi egoísmo propongo el al menos verte, que no se aleje mi suerte si un día puedes sin querer venir.
Si ya te vas, di que volveras. Yo estaré en estas letras, instalado hasta que vuelvas, escribiendo que te extraño y ocultando quisiera tu lo hicieras por mi.
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martes, 2 de noviembre de 2010
De muertos y de olvidos...
Para los de arriba, para los que observan, y creen que es su noche. Para ellos las notas son largas, y las visiones cortas; nos comparten sus calmas y sus tardes, entre flores y memorias que atiborran con sus aromas y sabores agridulces.
Para todos aquellos que sin gloria revisitan las páginas del resto, que creen que es su noche; para ellos hay lunas misteriosas, plegarias silenciosas y un montón de sinsentidos pensamientos que revolotean en más de una cabeza. Hay un vientecillo callado lleno de pena, que roba un escalofríos a su paso.
Para todos aquellos que sólo esperamos a que ellos crean que es su día, hay un reloj de arena, un sonidito casi mudo, constante y latente. Es el ruidillo del tiempo que se nos acaba, de la última nota y del pánico del silencio, del tranformarse en otra memoria fatigada, y en la creencia de que todo fue hecho.
Y para los que creen que es su noche, y para los que creemos que es su noche, hay ignorancia. La felicidad del desconocer, la ingratitud del saber y muchas creencias que creer.
Para todos aquellos que sin gloria revisitan las páginas del resto, que creen que es su noche; para ellos hay lunas misteriosas, plegarias silenciosas y un montón de sinsentidos pensamientos que revolotean en más de una cabeza. Hay un vientecillo callado lleno de pena, que roba un escalofríos a su paso.
Para todos aquellos que sólo esperamos a que ellos crean que es su día, hay un reloj de arena, un sonidito casi mudo, constante y latente. Es el ruidillo del tiempo que se nos acaba, de la última nota y del pánico del silencio, del tranformarse en otra memoria fatigada, y en la creencia de que todo fue hecho.
Y para los que creen que es su noche, y para los que creemos que es su noche, hay ignorancia. La felicidad del desconocer, la ingratitud del saber y muchas creencias que creer.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Meditándote...
En esta ausencia que no pasa, que se estanca muy cerca del alma, que retiene los suspiros lejanos al oído de a quien le importan. Ahí se respiran silencios pequeñitos que no esconden intenciones, con calmas extrañosas que recuerdan habitaciones sin techo y los más finos sentimientos y emociones.
En esas instancias de un semilimbo mental, se afilan los recuerdos cual púas: Hay autos y locuras, existen oraciones y sentencias infinitas. Hay palabras mágicas que sacuden las fantasías más profundas y parecen ficticias de tan reales.
En ese paraíso y cárcel, te he creado un altar, que sabe perfecto lo que decides, que sabe sin duda lo que vendrá. Que te mantiene vigente, que me recuerda que no hace falta más que esperar, en este espacio tu presencia o ausencia no es opcional.
Te exhalo en voz alta, sólo para volverte a respirar. Seremos aunque no queramos, querremos aunque callemos y en el silencio andaremos juntos aunque las distancias estiren nuestros lazos.
En esas instancias de un semilimbo mental, se afilan los recuerdos cual púas: Hay autos y locuras, existen oraciones y sentencias infinitas. Hay palabras mágicas que sacuden las fantasías más profundas y parecen ficticias de tan reales.
En ese paraíso y cárcel, te he creado un altar, que sabe perfecto lo que decides, que sabe sin duda lo que vendrá. Que te mantiene vigente, que me recuerda que no hace falta más que esperar, en este espacio tu presencia o ausencia no es opcional.
Te exhalo en voz alta, sólo para volverte a respirar. Seremos aunque no queramos, querremos aunque callemos y en el silencio andaremos juntos aunque las distancias estiren nuestros lazos.
martes, 5 de octubre de 2010
día a día se cuentan...
Para algunos basta, decir despacito que la muerte nos llueve y nos resopla en aires fríos, que nos trae a viejos caminos, cada día más ajenos a pesar de ser los mismos, les sobra la paciencia en la aceptación de decadencia, en exhalar las fuerzas, en dejarse ir y perderse entre el humo y las nubes de una ciudad eterna.
Para ellos, basta la derrota del día, celebran el llegar al puerto del fin de semana, con el estomago triste y las canciones ignoradas, con las vidas de miradas agachadas pero el valor de aceptarla resignadas.
Basta para algunos la derrota menos grande, la felicidad menos culpable, el recorrer los días en espera sólo de que pasen. Para algunos basta para no ser infelices; para mi no.
Con un año cabal a cuestas, con la matemática a favor y en contra, con la esperanza desgastada/renovada, con una gran memoria, con su carga de amnesia, con tenerte siempre presente, con estos planes para años que vienen.
Para algunos basta el sonreír; tú y yo sabemos que no basta el amor para ser feliz. Para algunos los espacios se llenan, para nosotros las historias día a día se cuentan.
Para ellos, basta la derrota del día, celebran el llegar al puerto del fin de semana, con el estomago triste y las canciones ignoradas, con las vidas de miradas agachadas pero el valor de aceptarla resignadas.
Basta para algunos la derrota menos grande, la felicidad menos culpable, el recorrer los días en espera sólo de que pasen. Para algunos basta para no ser infelices; para mi no.
Con un año cabal a cuestas, con la matemática a favor y en contra, con la esperanza desgastada/renovada, con una gran memoria, con su carga de amnesia, con tenerte siempre presente, con estos planes para años que vienen.
Para algunos basta el sonreír; tú y yo sabemos que no basta el amor para ser feliz. Para algunos los espacios se llenan, para nosotros las historias día a día se cuentan.
martes, 28 de septiembre de 2010
Bajo la cama...
Abajo de la cama, en la orilla de la sombra que se traduce en miedo, a lado de esos miedos que asoman los ojillos rojos y arañan los recuerdos, roen la propia carne comenzando por la cola y se degluten así mismo y se dan la vuelta como calcetines.
Justo ahí, donde la penumbra (rechazada por ambigua) es fiel a su incomodidad; en la frontera donde no se sabe donde ya cada vez es menos o cada vez más, donde entra o salé, donde comienzas a extrañar o a olvidar. Ahí me acurruqué a acariciar el vacío, del viento caído, los hilos que aún sobran de mi tiempo perdido, mezclados entre cabellos, pelusa y olvido; con frío, con fobias, con una botella a medio camino...
Ahí abajo, cerquita al pecho de la bestia, acariciando de vez en vez el polvo, suspirando por creer que hay restos de tu piel en él; a la sombra de mi hoy, volví a buscarte sin saber por qué y sonreí en presencia de más de dos ataques de tos que me confirmaban tu permanencia en mi vida... de una manera u otra.
Justo ahí, donde la penumbra (rechazada por ambigua) es fiel a su incomodidad; en la frontera donde no se sabe donde ya cada vez es menos o cada vez más, donde entra o salé, donde comienzas a extrañar o a olvidar. Ahí me acurruqué a acariciar el vacío, del viento caído, los hilos que aún sobran de mi tiempo perdido, mezclados entre cabellos, pelusa y olvido; con frío, con fobias, con una botella a medio camino...
Ahí abajo, cerquita al pecho de la bestia, acariciando de vez en vez el polvo, suspirando por creer que hay restos de tu piel en él; a la sombra de mi hoy, volví a buscarte sin saber por qué y sonreí en presencia de más de dos ataques de tos que me confirmaban tu permanencia en mi vida... de una manera u otra.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Entre Killing Moon y Ziggy Stardust
Cuando las palabras se rompen, y no hay mucho que decir detrás del borde que se rompe en resplandor. Y él ha cambiado tanto, ya no sabe cantar. Cuenta que le cuenta la Luna bajo la marea de una playa lejana y sin arena que mientras la vida transcurre y hay tanto que se dejó atrás, las olas contaban que un mar completo a sus espaldas sostienen la historia de una futura separación, que no lo deja descansar.
Tararea unas palabras sin sentido que parecen dormir bajo la sombra de los labios de la memoria adormecida por el susurro del pecho y su constante tambor. Y caminan lentas las notas del paladar al corazón, y se pasan con saliva y un tanto de alcohol; intentan tragarse los cantos de dolor, intentan pasarse la hiel de una canción, que hoy no se va y deja su huella en el eco silencioso justo después de continuar.
Hay cosas que nunca sabrá. Si de verdad se ha puesto el pie en esas tierras, si nada parece medirse igual, si en realidad hay algo más, si se va a dejar de extrañar lo que aún no se va, ¿Hay vida más allá de este momento?¿De verdad importa algo de eso, cuando todo ha dejado de importar?
Bajo la Luna asesina se ruega a los dioses internos comprensión o piedad, al tiempo pasar y a la memoria comenzar a olvidar. A su sombra clandestina y vestida de plata la sombra de una silueta que rompe en llanto mientras se olvida el cómo entonar y busca su guitarra poder tocar.
Tararea unas palabras sin sentido que parecen dormir bajo la sombra de los labios de la memoria adormecida por el susurro del pecho y su constante tambor. Y caminan lentas las notas del paladar al corazón, y se pasan con saliva y un tanto de alcohol; intentan tragarse los cantos de dolor, intentan pasarse la hiel de una canción, que hoy no se va y deja su huella en el eco silencioso justo después de continuar.
Hay cosas que nunca sabrá. Si de verdad se ha puesto el pie en esas tierras, si nada parece medirse igual, si en realidad hay algo más, si se va a dejar de extrañar lo que aún no se va, ¿Hay vida más allá de este momento?¿De verdad importa algo de eso, cuando todo ha dejado de importar?
Bajo la Luna asesina se ruega a los dioses internos comprensión o piedad, al tiempo pasar y a la memoria comenzar a olvidar. A su sombra clandestina y vestida de plata la sombra de una silueta que rompe en llanto mientras se olvida el cómo entonar y busca su guitarra poder tocar.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Entre libros...
Atrapado entre libros y letras, de historias mezcladas con opiniones y sonrisas personales, recuerdo que todo esto se puede quebrar, que no hay conciencia de los días, que todo parece a punto justo antes de quedar atrás.
Todo permea en la sensación insensata de clavarse en una silla y no regresar hasta que todo acabe, de escribir letra por letra hasta el final mismo de la historia, tipeada agresivamente contra las hojas mentales que redondean al final, que buscan nunca acabar, que buscan el atarme a una necesidad mental de desahogo, de contarte mis historias, de llevarte a mis carencias, a mis lares y vivencias, mezclarlas con mi vida, con la tuya y con todo el ruido que creemos música hacer letras.
Letras de las historias que harán época, cambiaran vidas o desviaran miradas, causaran asco o agrado, curiosidad o devoción. Letras exageradas bailaran a los ojos del más incrédulo y lograran hipnotizar destinos... claro está, sólo si fuesen leídas.
Todo permea en la sensación insensata de clavarse en una silla y no regresar hasta que todo acabe, de escribir letra por letra hasta el final mismo de la historia, tipeada agresivamente contra las hojas mentales que redondean al final, que buscan nunca acabar, que buscan el atarme a una necesidad mental de desahogo, de contarte mis historias, de llevarte a mis carencias, a mis lares y vivencias, mezclarlas con mi vida, con la tuya y con todo el ruido que creemos música hacer letras.
Letras de las historias que harán época, cambiaran vidas o desviaran miradas, causaran asco o agrado, curiosidad o devoción. Letras exageradas bailaran a los ojos del más incrédulo y lograran hipnotizar destinos... claro está, sólo si fuesen leídas.
lunes, 23 de agosto de 2010
Olor...
Entre tu boca y mi boca demasiadas palabras rotas que pregonan interior, generan sombras y matices de los pasos y fracasos, de nuestra inventada realidad, de lejanos ayeres que morosos no cooperan con el desgaste natural.
Malditas deudas, malditos los tiempos y su trabajo que es hacernos olvidar. Maldigo las creencias y cualquier fe que grite a los vientos que existe la eternidad.
Pues hoy rastreo tu aroma, en cualquier escondrijo de paciencia. A gatas como quien busca una hormiga en especial justo a la puerta de su hogar. Hincado y preguntándole a cada una del resto del hormiguero, si la han visto, y recibe un silencio y ni una mirada o gesto que logre auxiliar.
Olfateando la memoria, que huele a páginas viejas, libros siempre nuevos no importa que tan usados, a tus manos, al rinconcito del cuello con el hombro dedicado a embriagar mi pasado. Siempre confuso y perdido, hay demasiadas notas que me evocan realidad. Y lo único real en mis días es tu aroma, o lo que logro recordar.
Malditas deudas, malditos los tiempos y su trabajo que es hacernos olvidar. Maldigo las creencias y cualquier fe que grite a los vientos que existe la eternidad.
Pues hoy rastreo tu aroma, en cualquier escondrijo de paciencia. A gatas como quien busca una hormiga en especial justo a la puerta de su hogar. Hincado y preguntándole a cada una del resto del hormiguero, si la han visto, y recibe un silencio y ni una mirada o gesto que logre auxiliar.
Olfateando la memoria, que huele a páginas viejas, libros siempre nuevos no importa que tan usados, a tus manos, al rinconcito del cuello con el hombro dedicado a embriagar mi pasado. Siempre confuso y perdido, hay demasiadas notas que me evocan realidad. Y lo único real en mis días es tu aroma, o lo que logro recordar.
martes, 17 de agosto de 2010
Qué hacer en caso de emergencia...
Aliste el cinturón. Apriete la mandíbula, deje que el miedo se apodere del poco control de vejiga que aún queda. Prepárese para el impacto, de ser posible vomítese a sí mismo, siempre es agradable la escena para los demás. Todo gesto que haga, hágalo memorable, tal vez sea el último, así que exagere. No recé, el arrepentimiento es para los malditos. No tenga autocontrol, por que en toda su vida no lo tuvo, ¿por qué mentir ahora?
Confronte con una mirada perdida el suelo, concéntrese en él, tal vez su estómago de vueltas por lo que se recomienda no perder de vista la zona de aterrizaje. Escuche atento los mensajes, puede que sólo se repitan en su cabeza una y otra vez buscando sentido, así que procuré no abreviar o cambiar por sinónimos.
Afirme con la cabeza cada que su interlocutor permanezca en silencio por más de cinco segundos. Disfruté de cada momento restante: si le viene en gana llorar, hágalo; si le viene en gana la cólera, explótela. Memorice los detalles que crea convenientes. La memoria se encargara de hacer más correcta su decisión.
Diga sólo aquello que de verdad sienta. El silencio también comunica.
De ser posible sobreviva. De ser posible recuerde y aprenda del evento. De no ser posible, no importa, hay más de uno muerto en vida que aún deambula a su lado, no se crea especial.
Confronte con una mirada perdida el suelo, concéntrese en él, tal vez su estómago de vueltas por lo que se recomienda no perder de vista la zona de aterrizaje. Escuche atento los mensajes, puede que sólo se repitan en su cabeza una y otra vez buscando sentido, así que procuré no abreviar o cambiar por sinónimos.
Afirme con la cabeza cada que su interlocutor permanezca en silencio por más de cinco segundos. Disfruté de cada momento restante: si le viene en gana llorar, hágalo; si le viene en gana la cólera, explótela. Memorice los detalles que crea convenientes. La memoria se encargara de hacer más correcta su decisión.
Diga sólo aquello que de verdad sienta. El silencio también comunica.
De ser posible sobreviva. De ser posible recuerde y aprenda del evento. De no ser posible, no importa, hay más de uno muerto en vida que aún deambula a su lado, no se crea especial.
lunes, 9 de agosto de 2010
Montañas de aire...
Montañas de aire que entorpecen la mirada del paisaje acuoso de los ojos que llueven en la esquina de una silla. Por un dolor insoportable, de un silbido en la cabeza que no calla. Con el tiempo que repica en el pecho bajo la mano que arranca con las garras el latido.
La voz cortada que no canta, que gime monosílabos interminables, por culpa de lo sólo y descansa el pecho en el vaho con olor a muerte, por las letras que fallecieron en la garganta, por las palabras que asfixian el alma.
Malditas dudas y desdenes, que de nubarrones grises se visten bajo luces muertas de calles parcas y olores desagradables, que transitan las vías del camino que confunde; y el perderse bajo fuegos incendiarios de miradas inobjetables de uno mismo contra el pasado, contra el brillo de la hoguera que prende los males y descansan sobre las calmas cada respiro más insoportables.
Pensé ya no dolía, me distrajo el mundo en la locura de sus días, en el caos de su vida y lo poco que parece a su lado la mía. Pero hoy sé, mientras el alma se aleja del camino, que todo estará mejor. Que mis mejores decisiones se miden en distancias y a lontananza hoy soy correcto y hago de mi país: una canción con pocas notas y mis pies marcan compás y viajan en el viento con las hojas.
La voz cortada que no canta, que gime monosílabos interminables, por culpa de lo sólo y descansa el pecho en el vaho con olor a muerte, por las letras que fallecieron en la garganta, por las palabras que asfixian el alma.
Malditas dudas y desdenes, que de nubarrones grises se visten bajo luces muertas de calles parcas y olores desagradables, que transitan las vías del camino que confunde; y el perderse bajo fuegos incendiarios de miradas inobjetables de uno mismo contra el pasado, contra el brillo de la hoguera que prende los males y descansan sobre las calmas cada respiro más insoportables.
Pensé ya no dolía, me distrajo el mundo en la locura de sus días, en el caos de su vida y lo poco que parece a su lado la mía. Pero hoy sé, mientras el alma se aleja del camino, que todo estará mejor. Que mis mejores decisiones se miden en distancias y a lontananza hoy soy correcto y hago de mi país: una canción con pocas notas y mis pies marcan compás y viajan en el viento con las hojas.
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jueves, 5 de agosto de 2010
Arrugas...
Hoy es momento de decir adiós, de lo que ya sabíamos; nos movemos más allá del sentimiento, de la creencia, y sugiere el esperar eterno. Donde los niños suelen ser crueles, los adultos creen ser mejores, y nadie sabe nada controlar.
Pero hay días en que se presiente, se huelen las notas en el aire de la tarde, que nos cae apaciguada, bajo la luna escasa y el sol comenzando descansar. Esos aromas que solíamos llamar casa, hoy son excusas para otro camino buscar. No me creo nada, que estemos tan lejos y los ruidos sean tan escasos. Que nos pensemos tan lejos y encontremos bajo lo que la tarde calla.
De vez en vez sonreiremos, recordando en las arrugas de los ojos las viejas miradas, las presentes sonrisas y los infinitos momentos, de universos que colapsan en sus propias historias; nos creeremos perfectos, al patear la siguiente piedra y continuar con la mirada clavada en el recuerdo que no vuelve y las calles que siguen siendo las mismas pero nos llevan a otro lugar.
Pero hay días en que se presiente, se huelen las notas en el aire de la tarde, que nos cae apaciguada, bajo la luna escasa y el sol comenzando descansar. Esos aromas que solíamos llamar casa, hoy son excusas para otro camino buscar. No me creo nada, que estemos tan lejos y los ruidos sean tan escasos. Que nos pensemos tan lejos y encontremos bajo lo que la tarde calla.
De vez en vez sonreiremos, recordando en las arrugas de los ojos las viejas miradas, las presentes sonrisas y los infinitos momentos, de universos que colapsan en sus propias historias; nos creeremos perfectos, al patear la siguiente piedra y continuar con la mirada clavada en el recuerdo que no vuelve y las calles que siguen siendo las mismas pero nos llevan a otro lugar.
lunes, 26 de julio de 2010
Frío...
Con un poco de frío recuerdo charlas que nunca tuvimos, de esas palabra que nunca tuvimos que nombrar, de las advertencias que debimos señalar, cómo que no acostumbro las pasiones que se vuelven posesiones y me hartan las instrucciones para amar.
Todo el invierno parece me ha empañado el año y a diario cargo el daño y el frío que entume el caminar; pues no importando el clima los temporales que me cogelan las entrañas parecen retornar.
Ya no hay estaciones y yo no se escribir canciones; ya no hay clima adecuado, hoy me seco esperando se me quite el frío de no saber hablar.
Todo el invierno parece me ha empañado el año y a diario cargo el daño y el frío que entume el caminar; pues no importando el clima los temporales que me cogelan las entrañas parecen retornar.
Ya no hay estaciones y yo no se escribir canciones; ya no hay clima adecuado, hoy me seco esperando se me quite el frío de no saber hablar.
La noche anterior...
Mis pasos son incautos, presas de cualquier charco voraz y se han vaciado los bolsillos, que no dejaban de sonar. Ahora todo es aire, que retumba en la memoria, cuando la intenta recordar. Hoy todo es negro, ya no queda memoria de la tarde oscura de la noche anterior.
Hay hojas que revolotean contra la cara, camina sin sentido en dirección al sur, todo pasa por su cabeza, pero no logra recordar. Al parecer ya no hay promesas, el hambre ya no cansa, posiblemente ya ha comido, probablemente ya no es importante. Ahora sólo hay puertas, y todas las rejas lucen conocidas, todo es distinto a lo acordado, hoy ya no hay recuerdo de la noche y de lo que pasó.
Si pudiese parar el tiempo y recobrar los días: hay cosas que diría y cosas que no volvería a hacer. Pero hoy llueven letras y empapan los parques, los discos dejan de sonar, los bares comienzan a brillar, todos tienen amnesia, ya no recuerdan la noche que todo este olvido causo.
Hay hojas que revolotean contra la cara, camina sin sentido en dirección al sur, todo pasa por su cabeza, pero no logra recordar. Al parecer ya no hay promesas, el hambre ya no cansa, posiblemente ya ha comido, probablemente ya no es importante. Ahora sólo hay puertas, y todas las rejas lucen conocidas, todo es distinto a lo acordado, hoy ya no hay recuerdo de la noche y de lo que pasó.
Si pudiese parar el tiempo y recobrar los días: hay cosas que diría y cosas que no volvería a hacer. Pero hoy llueven letras y empapan los parques, los discos dejan de sonar, los bares comienzan a brillar, todos tienen amnesia, ya no recuerdan la noche que todo este olvido causo.
Cuando te haces mayor...
Viento por ti, aires por mi, siempre lejos del tacto, siempre algo cerca del pasó que no dí. Jugando entre el drama y el humor, encontramos nuestra nueva casa, mi nueva cara en la esquina, justo en ese rincón.
Llevo demasiado sin mi, dejé de buscarme y fue entonces cuando trace cualquier plan, sin dirección, pregonando mi vocación: Hablar por hablar y morir por morir. Seamos honestos: ya nadie distingue en cual me fundí.
Comencé a buscar alas antes de olvidar, que no hay razones suficientes para dejar de volar, razones suficientes ppara el pecho inflar, decir así se siente cando el corazón comienza a trabajar.
Iba muriendo en cada esquina, en cada cruce, en cada ciudad, viviendo en todo panteón. Confío en que algo cambie, y esto valga más que antes de comenzar; esta caminata, este camino que parece no tener final.
Tuve momentos de claridad, en los que casi pude respirar. Pero confío en tener más palabras, más letras para poderte contar y en voz baja decir, que por fin lo entendí: "esto es lo que pasa cuando te vuelves mayor; todo pierde importancia y recobras un poco de humor, ahora a rogar que no se acabe todo, que algo quede al dar otro paso, que aún queden algunas risas por compartir"
Llevo demasiado sin mi, dejé de buscarme y fue entonces cuando trace cualquier plan, sin dirección, pregonando mi vocación: Hablar por hablar y morir por morir. Seamos honestos: ya nadie distingue en cual me fundí.
Comencé a buscar alas antes de olvidar, que no hay razones suficientes para dejar de volar, razones suficientes ppara el pecho inflar, decir así se siente cando el corazón comienza a trabajar.
Iba muriendo en cada esquina, en cada cruce, en cada ciudad, viviendo en todo panteón. Confío en que algo cambie, y esto valga más que antes de comenzar; esta caminata, este camino que parece no tener final.
Tuve momentos de claridad, en los que casi pude respirar. Pero confío en tener más palabras, más letras para poderte contar y en voz baja decir, que por fin lo entendí: "esto es lo que pasa cuando te vuelves mayor; todo pierde importancia y recobras un poco de humor, ahora a rogar que no se acabe todo, que algo quede al dar otro paso, que aún queden algunas risas por compartir"
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