Si es que hay un Dios espero que vea que me esfuerzo, que he mejorado en mis intentos, que le guste lo que escribo y que sea fan de los Stones. Que perdone mis fallos, que de verdad no sea omnipresente pero sepa escuchar...
Si es que hay un Dios, quiero que no olvide poner las cosas en la balanza, que se acuerde de los malos momentos y no juzgue sin contextos.
Si es que hay un Dios, sé que no le caigo tan mal, que le gusta lo que ve, y que tal vez sonría de vez en vez al escucharme bromear sobre él.
lunes, 24 de agosto de 2009
domingo, 23 de agosto de 2009
...ayer
Curando esa curiosidad malsana del ayer, se dedica el día a espulgar la memoria y escaparse de sin sentidos y callejones sin salida con un sólo trago de vino.
"Y si te digo qué te necesito"; piensa mientras escurren hilitos de sangre desde el dedo equivocado, entrando en el pecho maltratado, señalando lo que se nos dijo una y otra vez: "háblame de ti sin mencionar tu ayer"
Y desayunando el dolor ajeno, mordiendo alguna costilla te sonríe y lees su mente "puedes proponer no olvidarnos, sé que no es necesario".
Se le da el último trago al elixir de vida, a la sangre de tierra y se propone dejarse ir, dejar de limpiar heridas ya cerradas, de comerse en la otra boca, dejar al caníbal otro día para comer.
"Y si te digo qué te necesito"; piensa mientras escurren hilitos de sangre desde el dedo equivocado, entrando en el pecho maltratado, señalando lo que se nos dijo una y otra vez: "háblame de ti sin mencionar tu ayer"
Y desayunando el dolor ajeno, mordiendo alguna costilla te sonríe y lees su mente "puedes proponer no olvidarnos, sé que no es necesario".
Se le da el último trago al elixir de vida, a la sangre de tierra y se propone dejarse ir, dejar de limpiar heridas ya cerradas, de comerse en la otra boca, dejar al caníbal otro día para comer.
lunes, 10 de agosto de 2009
Lo mismo...
Te cambias de camisa, de ropa, de tinte de cabello, de pareja, de letra, de tarjetas de presentación, de vez en vez de calendario o de canción. Adorable sería el quedarse quieto unos segundo adorando sin sentido los días que pasan de uno en uno amontonándose en el olvido.
Y escuchas líneas de amor en cada canción, en cada envoltura de golosina, en cada diario que lees. Buscas en el horóscopo alguna salida a esta depresión de los días al vacío, y sólo dejas que todo siga porque: "hoy será un gran día" dice el adolescente que inventa que lee los astros, y tú le quieres creer.
Te diluyes en el mar de gente que lleva tu rumbo pero no tus causas. Te pierdes en el sinsentido del caos que amerita planificación diaria. Te pierdes a diario en tu camino, en tu tiempo en tu vida. Y pierdes el mapa de toda cordura incluso sobre el tópico de perder la cabeza.
Te sientes ajeno y vivo sólo cuando no respiras y te tragas las mismas premisas que te atan y reprimen. No haces lo que quieres hacer, no trabajas para tus propios fines, no planeas por tus propios intereses, en resumen no eres quien quieres ser, y en silencio defraudas a tu niño interno.
¿Qué harás hoy?, si contestas que lo mismo que ayer: No me vuelvas a hablar.
Y escuchas líneas de amor en cada canción, en cada envoltura de golosina, en cada diario que lees. Buscas en el horóscopo alguna salida a esta depresión de los días al vacío, y sólo dejas que todo siga porque: "hoy será un gran día" dice el adolescente que inventa que lee los astros, y tú le quieres creer.
Te diluyes en el mar de gente que lleva tu rumbo pero no tus causas. Te pierdes en el sinsentido del caos que amerita planificación diaria. Te pierdes a diario en tu camino, en tu tiempo en tu vida. Y pierdes el mapa de toda cordura incluso sobre el tópico de perder la cabeza.
Te sientes ajeno y vivo sólo cuando no respiras y te tragas las mismas premisas que te atan y reprimen. No haces lo que quieres hacer, no trabajas para tus propios fines, no planeas por tus propios intereses, en resumen no eres quien quieres ser, y en silencio defraudas a tu niño interno.
¿Qué harás hoy?, si contestas que lo mismo que ayer: No me vuelvas a hablar.
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domingo, 9 de agosto de 2009
La banca...
En la banca de un parque alejado de la memoria de llegada, se alegra la tarde entre murmullos y zumbidos animales, insectosos para ser más preciso. Se ven en el metal forjado más de una goma de mascar procesada, y se jura que las mismas advierten haber sido testigo de la escena un par de miles de veces: Persona esperando a otra persona, practicando discurso que no recordará en tiempo, sentido ni forma.
Con las manos a medio sudar, el pantalón cansado de ser estrujado y usado como toalla se queja en voz baja, mientras él balbucea palabras de amor y declaraciones de olvido, de eternidad y distancias. Se cuenta bromas a si mismo y se sonríe mientras se le escapa alguna mirada realmente triste al vacío.
El agua encharcada a unos metros de él hace ondas mientras le cae el alba, se detiene el reloj de arena que es su estómago y registra con la mirada todas las zonas de acceso a ese punto... Ella no aparece y él sigue sintiendo que se le acaba el tiempo, que se le detiene el corazón y el vacío del estómago no es hambre... él sigue sintiendo que algo no va bien y se le está quebrando la voz.
La luz artificial se hace presente en la cima de un largo metal. Él se ha cansado de cansarse, se impacienta de querer ser impaciente y le rehúye a la idea del preabandono. El sollozo se le escapa sin querer, como a quien se le escapa el aire después de aguantar la respiración demasiado tiempo, cae de nuevo al asiento que con un tono verdoso de "te lo dije" y de escena repetida permanece inmóvil, frío y francamente incómodo.
No hay grandes despedidas, nunca hubo encuentro. No hay grandes discursos y sonrisas enmacarcadas por lágrimas y buenos deseos. Él se levanta y comienza a caminar al ritmo de algunos grillos perdidos en la ciudad, que tararean canciones para dormir automóviles inquietos en el semáforo más cercano. Y con esa tonada se pierde entre las sombras de algún parque, de alguna ciudad, de algún país donde la gente se olvida a si misma por querer encontrarse en los demás y se cansa de sollozar mientras esperan a alguien a quien jamás citaron. Alguno de esos países tristes de gente sin valor que deja que las bancas sean saturadas con la repetición de la misma escena, pobre bancas.
Con las manos a medio sudar, el pantalón cansado de ser estrujado y usado como toalla se queja en voz baja, mientras él balbucea palabras de amor y declaraciones de olvido, de eternidad y distancias. Se cuenta bromas a si mismo y se sonríe mientras se le escapa alguna mirada realmente triste al vacío.
El agua encharcada a unos metros de él hace ondas mientras le cae el alba, se detiene el reloj de arena que es su estómago y registra con la mirada todas las zonas de acceso a ese punto... Ella no aparece y él sigue sintiendo que se le acaba el tiempo, que se le detiene el corazón y el vacío del estómago no es hambre... él sigue sintiendo que algo no va bien y se le está quebrando la voz.
La luz artificial se hace presente en la cima de un largo metal. Él se ha cansado de cansarse, se impacienta de querer ser impaciente y le rehúye a la idea del preabandono. El sollozo se le escapa sin querer, como a quien se le escapa el aire después de aguantar la respiración demasiado tiempo, cae de nuevo al asiento que con un tono verdoso de "te lo dije" y de escena repetida permanece inmóvil, frío y francamente incómodo.
No hay grandes despedidas, nunca hubo encuentro. No hay grandes discursos y sonrisas enmacarcadas por lágrimas y buenos deseos. Él se levanta y comienza a caminar al ritmo de algunos grillos perdidos en la ciudad, que tararean canciones para dormir automóviles inquietos en el semáforo más cercano. Y con esa tonada se pierde entre las sombras de algún parque, de alguna ciudad, de algún país donde la gente se olvida a si misma por querer encontrarse en los demás y se cansa de sollozar mientras esperan a alguien a quien jamás citaron. Alguno de esos países tristes de gente sin valor que deja que las bancas sean saturadas con la repetición de la misma escena, pobre bancas.
lunes, 3 de agosto de 2009
Todo luce bien...
Todo luce bien. No ha parado de llover, no he dejado de perder, el viento silva nombres y empuja hojas y sentimientos una y otra vez. Tú sigues conmigo, a un lado, a mi derecha, sin merecerlo tal vez; de verdad todo luce bien.
Te he visto vestida de libertad, bailando en tu pasear, a media calle, a media tarde, has derrochado esencia y aún así me dejas compartirla. Tu cabello retorcido, tus ideas similares, me roban sonrisas, momentos y borran malos ratos.
Todo luce bien. Nada sigue igual, todo tiende a salir mal, todo parece perdonar. El trabajo nunca va bien en realidad, las tardes son largas y tiendo al drama y a sobreactuar. Pero todo irá bien, todo luce encaminado, todo luce debidamente desalineado.
Te he visto vestida de libertad, bailando en tu pasear, a media calle, a media tarde, has derrochado esencia y aún así me dejas compartirla. Tu cabello retorcido, tus ideas similares, me roban sonrisas, momentos y borran malos ratos.
Todo luce bien. Nada sigue igual, todo tiende a salir mal, todo parece perdonar. El trabajo nunca va bien en realidad, las tardes son largas y tiendo al drama y a sobreactuar. Pero todo irá bien, todo luce encaminado, todo luce debidamente desalineado.
domingo, 2 de agosto de 2009
Sigo...
Sigo sin poder dormir, tal vez sea por el miedo a despertar. He sido de los pocos que conozco que me sorprenden de verdad, actuando poco planeado y todo en contra de una buena voluntad o conciencia de mis actos.
Sigo sin poder decir, que tal vez sea por ti, que no estás cerca de mi. Y debo de confesar, que me sorprendo ignorando tu advertencia de no saber hasta donde llegar. Y también he de señalar, que sigues siendo por mucho el mejor sueño que ha tenido entre insomnios y malos ratos, entre estar despierto y alerta de los sonidos de mi cuarto callado.
Y con un ojo dormido y el otro intrigado, recuesto la mano al colchón, tocando donde te recuerdo dormitando. Sigo sin poder dormir, tal vez sea por el miedo a despertar... otra vez sin ti a mi lado.
Sigo sin poder decir, que tal vez sea por ti, que no estás cerca de mi. Y debo de confesar, que me sorprendo ignorando tu advertencia de no saber hasta donde llegar. Y también he de señalar, que sigues siendo por mucho el mejor sueño que ha tenido entre insomnios y malos ratos, entre estar despierto y alerta de los sonidos de mi cuarto callado.
Y con un ojo dormido y el otro intrigado, recuesto la mano al colchón, tocando donde te recuerdo dormitando. Sigo sin poder dormir, tal vez sea por el miedo a despertar... otra vez sin ti a mi lado.
Por ti...
Trabajaré sin contrato, sabré sobrevivir, aprenderé a recorrer las calles fingiendo que no hay más gente. Lavaré mis pecados, inclinaré mi balanza, agendaré un pueblo entero en fila para votar por ti.
Tal vez alguien piense diferente, pues si esto no es suficiente hagamos lista de diligencias y demencias que sin dudarlo haré por ti.
Por ti, no dudare de mí, de mi pecho, del destino y de la luz que nos alumbra en las madrugadas. Por ti, haré de las distancias tiempo ajeno, que no responda a malos tratos. Por ti, trataré de ser la mejor versión de mi propia buena parte. Por ti prometo nada cambiarte.
Tal vez alguien piense diferente, pues si esto no es suficiente hagamos lista de diligencias y demencias que sin dudarlo haré por ti.
Por ti, no dudare de mí, de mi pecho, del destino y de la luz que nos alumbra en las madrugadas. Por ti, haré de las distancias tiempo ajeno, que no responda a malos tratos. Por ti, trataré de ser la mejor versión de mi propia buena parte. Por ti prometo nada cambiarte.
Al calor...
Al calor de un mal ron, de la humedad: las noches duraban segundos y yo con ganas de descansar. Yo me acordé de ti, parece que hace más de un mes, del tren, del vaivén. Pareciera que mi sudor me recuerda a ti.
Mis besos duraban siglos, todo luce igual: en caos. Todo luce cual lo dejamos arrastrar, confundido entre vientos mientras quedabas viendo por las persianas, espiando las calles en busca de algo más, como si fuera la primera de cientos más.
Espiando razones que guardo en mi cama para el día en que olvide que estoy vivo. Y pareciera que el calor recorriera la ciudad entera, el cuarto, el pasillo, la calma y la memoria; en busca de que te encuentre en alguna letra, en algún rincón de mi almohada.
Al calor de una larga madrugada, buscándote a mi lado en esta cama que me recuerda que no estás conmigo. Te busco entre sonrisas mientras abrazó el vacío que me recuerda que a tu lado soy quien no busca actuar, te busco a medio dormir con el fin de que regreses a mi lado, en mi cama, en tu mirada. Al menos en algún sueño de fiebre quiero estar contigo.
Mis besos duraban siglos, todo luce igual: en caos. Todo luce cual lo dejamos arrastrar, confundido entre vientos mientras quedabas viendo por las persianas, espiando las calles en busca de algo más, como si fuera la primera de cientos más.
Espiando razones que guardo en mi cama para el día en que olvide que estoy vivo. Y pareciera que el calor recorriera la ciudad entera, el cuarto, el pasillo, la calma y la memoria; en busca de que te encuentre en alguna letra, en algún rincón de mi almohada.
Al calor de una larga madrugada, buscándote a mi lado en esta cama que me recuerda que no estás conmigo. Te busco entre sonrisas mientras abrazó el vacío que me recuerda que a tu lado soy quien no busca actuar, te busco a medio dormir con el fin de que regreses a mi lado, en mi cama, en tu mirada. Al menos en algún sueño de fiebre quiero estar contigo.
lunes, 27 de julio de 2009
... llévame
En mi hoy, en mi ahora no cabemos los dos, no así, no de esta manera. Soñabamos con todo aquello que nos daría tiempo, con esos planes cayendo del techo, con todas esas palabras que nunca nos dijimos. ¿Dónde estarán ahora las frases que nos dieron aliento, las que nos lo robaron?
Quise ser el que a tu lado brillaría, el fuego de tus mañanas y muchas veces la simple manta en tus frías madrugadas; pero en tu corazón llueve a todas horas, en mi hoy, en mi ahora, no caben ni las dudas ni el rencor, cabe de pasado gasolina y de mis ganas encendor.
Intenté de todo un poco, para hacerte mía, para ser tuyo, para correr juntos. Intenté de todo un poco para ser quien querías que fuera, no importo, no importa, no suele cambiar nada. Sólo sé que no estamos en el hoy o en el ayer. Sólo sé que me urge tu mano tomar, tu aroma recorrer, cambiar el hoy, cambiar el ahora, me urge que sea mañana, que sea de otra forma.
Dejar las fallas atrás, comenzar de cero, con otra cara, en otra calle, en otra ciudad; con nuevos planes pero idénticas estrategias, con las manos firmes y las predicciones por la borda. Llévame que yo te llevo, llévame que sin ti me pierdo.
Quise ser el que a tu lado brillaría, el fuego de tus mañanas y muchas veces la simple manta en tus frías madrugadas; pero en tu corazón llueve a todas horas, en mi hoy, en mi ahora, no caben ni las dudas ni el rencor, cabe de pasado gasolina y de mis ganas encendor.
Intenté de todo un poco, para hacerte mía, para ser tuyo, para correr juntos. Intenté de todo un poco para ser quien querías que fuera, no importo, no importa, no suele cambiar nada. Sólo sé que no estamos en el hoy o en el ayer. Sólo sé que me urge tu mano tomar, tu aroma recorrer, cambiar el hoy, cambiar el ahora, me urge que sea mañana, que sea de otra forma.
Dejar las fallas atrás, comenzar de cero, con otra cara, en otra calle, en otra ciudad; con nuevos planes pero idénticas estrategias, con las manos firmes y las predicciones por la borda. Llévame que yo te llevo, llévame que sin ti me pierdo.
Atrancando...
Atrancando en tus costas finas, las lagunas de mis memorias perdidas se salan por diversión. Hagamos mares los recuerdos olvidados y busquemos en el agua la razón. La razón que no entiende, que disculpa tiempos, que permite escapes. Escapemonos del tedio y nademos con hambre de momentos y profundos lugares.
Sobre la piel hecha mapa, sobre la vida encerrando tesoros en tu ombligo.
Atrancando en las costas bellas, de tu perfil divino, de tus ojos de mar infinito. Atrancando en las memorias, en los futuros, en las esperanzas, en las vivencias de otro siglo.
Sobre la piel hecha mapa, sobre la vida encerrando tesoros en tu ombligo.
Atrancando en las costas bellas, de tu perfil divino, de tus ojos de mar infinito. Atrancando en las memorias, en los futuros, en las esperanzas, en las vivencias de otro siglo.
domingo, 26 de julio de 2009
...Lentes
Creo que necesito lentes. Te veo llevar la cuenta de mis fallas, llevas más de 100. Distingo entre las sombras, la neblina del desdén. Soy yo quien te tiene olvidada o quien vive en el ayer.
Cuando tengo la memoria saturada de olvidar, me recuerdo entre canciones que sólo se fallar, o creo que son tus frases o creo que fueron insultos, me confundo pero no pierdo el paso, sigo la canción tarareando al son de un ayer. Pasan los días, las nubes y el cielo cambia de gris a negro, terciopelo a vacío y sincero.
Creo que necesito lentes. Me duele la cabeza, sigo sin la primera línea pasar, sin las ganas perder, sin la tonada lograr. Te veo a lo lejos caminando en zig zag, eres tú o la sombras a lo lejos, es el reflejo o una señal, es el pavimento o comencé a resbalar.
Me he pasado de tragos, me he pasado de largo en tu vida, seremos olvidados, caeremos al final. Creo que mi vista falla o he comenzado a desmayar. Te perdí como la conciencia, te perdí antes del alba, caí bajo la lluvia, bajo el pasado y bajo un par de llantas.
Cuando tengo la memoria saturada de olvidar, me recuerdo entre canciones que sólo se fallar, o creo que son tus frases o creo que fueron insultos, me confundo pero no pierdo el paso, sigo la canción tarareando al son de un ayer. Pasan los días, las nubes y el cielo cambia de gris a negro, terciopelo a vacío y sincero.
Creo que necesito lentes. Me duele la cabeza, sigo sin la primera línea pasar, sin las ganas perder, sin la tonada lograr. Te veo a lo lejos caminando en zig zag, eres tú o la sombras a lo lejos, es el reflejo o una señal, es el pavimento o comencé a resbalar.
Me he pasado de tragos, me he pasado de largo en tu vida, seremos olvidados, caeremos al final. Creo que mi vista falla o he comenzado a desmayar. Te perdí como la conciencia, te perdí antes del alba, caí bajo la lluvia, bajo el pasado y bajo un par de llantas.
Ikarus...
La mano que acaricia tu ceja, el alambrado que rasga el traje sastre, el filo de tu boca asesina y tu memoria de elefante. Alta tensión, de todas tus fibras y todos los males, recargados, peligrosos, estancados en los peores lugares, siempre cercanos a un episodio de ira, duda o cualquierexcusaesbuena.
Tu corazón paranoico, mi destino divergente, tu agua con sabor a vino equivocado, las facturas de los actos no cobrados, el balance a mi favor.
No sabes perder. Si acaso la cabeza, pero no sabes perder. Y yo que quiero quedarme a tu lado, no se guardar la distancia del veneno adecuado, para cada paso para cada error, por cada disculpa por cada perdón. Quiero morirme en tus besos, en tu toque inflamable, bajo la luz de tu voz de alto voltaje. Quiero morirme en tus manos, derretir las alas por haberme acercado demasiado a tu sol.
Tu corazón paranoico, mi destino divergente, tu agua con sabor a vino equivocado, las facturas de los actos no cobrados, el balance a mi favor.
No sabes perder. Si acaso la cabeza, pero no sabes perder. Y yo que quiero quedarme a tu lado, no se guardar la distancia del veneno adecuado, para cada paso para cada error, por cada disculpa por cada perdón. Quiero morirme en tus besos, en tu toque inflamable, bajo la luz de tu voz de alto voltaje. Quiero morirme en tus manos, derretir las alas por haberme acercado demasiado a tu sol.
sábado, 11 de julio de 2009
Dormir...
Una vuelta a la derecha, tres a la izquierda, una más a la derecha... Abriendo la caja fuerte, que hoy luce como mi cama, me decido a recordarme lo que no olvido. Con los ojos bien cerrados, y las sábanas sofocantes pero necesarias se intercalándose con las corrientes nulas de aire tibio y mis memorias, para ir y venir entre sueños y cosas de mi pasado y mis fantasías presentes.
Con ese sentimiento que a veces me pega en la comisura de los ojos, la sensación de extraviarse en el camino, el sentimiento de querer despertar del sueño antes de haberse dormido. Pero no se va, nada se va. El cuarto se queda igual de inmóvil entre sombras y mis miedos, los sonidos siguen siendo mudos y sin pechos, y yo con los ojos apretados aparentando que sí duermo.
Me surge la duda de cuándo empezó a fallar, cuando erré el camino y me quedé de brazos cruzados en este fastidio; en esta lluvia que no deja de en mi cabeza retumbar.
Y logro encontrar el balance: Un pie y la cabeza fuera, boca abajo y con el brazo izquierdo sobre el cuerpo de una almohada el resto del cuerpo altamente abrigado y cubierto por sábanas y cobertores. Dejó de pensar tanto en lo malo y sólo pienso en la sensación que no se va; que me pesa cada que pestañeo, que me aletarga y me dirige, con mi consentimiento, a un momento de retiro de mi mismo.
No se me va el hastío, y decido dormir para evitarlo; fallando de antemano, pues he pasado el día entero a medio dormir, a medio vivir, y de ahí el miedo nocturno. La pesadilla de no poder despertar y de seguir sumergido... de estar medio dormido, medio muerto, medio exagerando por dormir tan poco y fantasear todo el día con que esta es historia de otro libro o que yo estoy fuera de lugar.
Con ese sentimiento que a veces me pega en la comisura de los ojos, la sensación de extraviarse en el camino, el sentimiento de querer despertar del sueño antes de haberse dormido. Pero no se va, nada se va. El cuarto se queda igual de inmóvil entre sombras y mis miedos, los sonidos siguen siendo mudos y sin pechos, y yo con los ojos apretados aparentando que sí duermo.
Me surge la duda de cuándo empezó a fallar, cuando erré el camino y me quedé de brazos cruzados en este fastidio; en esta lluvia que no deja de en mi cabeza retumbar.
Y logro encontrar el balance: Un pie y la cabeza fuera, boca abajo y con el brazo izquierdo sobre el cuerpo de una almohada el resto del cuerpo altamente abrigado y cubierto por sábanas y cobertores. Dejó de pensar tanto en lo malo y sólo pienso en la sensación que no se va; que me pesa cada que pestañeo, que me aletarga y me dirige, con mi consentimiento, a un momento de retiro de mi mismo.
No se me va el hastío, y decido dormir para evitarlo; fallando de antemano, pues he pasado el día entero a medio dormir, a medio vivir, y de ahí el miedo nocturno. La pesadilla de no poder despertar y de seguir sumergido... de estar medio dormido, medio muerto, medio exagerando por dormir tan poco y fantasear todo el día con que esta es historia de otro libro o que yo estoy fuera de lugar.
Escribe...
Escríbeme triste, desde tu lejano espacio y con la mano temblando. Escribe lo que nos decíamos, lo que sentíamos, las veces que eso se guardo hasta el final del día. Nadie dijo que estaba mal, así que lo dejamos que llegara hasta el final del día.
Una letra triste y solitaria, que ponga las palabras que nunca se advirtieron. Las que nunca se dijeron, todas aquellas que nos llevaron hasta aquí.
Todo lo que nos dijimos, todo lo que hicimos. Recordé que nos mentimos, de la vida juntos, de los destinos cruzados, y de todo eso que se quedo en labios callados. Escríbeme y deja atrás el pasado, quema todo y que cada quien siga el camino que el fuego ha trazado.
Una letra triste y solitaria, que ponga las palabras que nunca se advirtieron. Las que nunca se dijeron, todas aquellas que nos llevaron hasta aquí.
Todo lo que nos dijimos, todo lo que hicimos. Recordé que nos mentimos, de la vida juntos, de los destinos cruzados, y de todo eso que se quedo en labios callados. Escríbeme y deja atrás el pasado, quema todo y que cada quien siga el camino que el fuego ha trazado.
jueves, 9 de julio de 2009
No importa...
No importa mientras se vea lejos, se vea más allá de los ladrillos transparentes, de los nuevos discos, de las viejas melodías. No importa mientras todos se confundan con las luces de la ciudad y dejen de jugar con su cabello; bajo la luz de la vela, o el faro, en cada calle de la ciudad que despide olores desde sus poros hechos coladeras.
Y pasemos la noche mezclados entre tragos y cigarros, preguntando el porqué de cualquier cosa, confundidos con extraños, con aliados, bajo esta urbe que tiende a ahogarse a si misma de memorias y copas rotas.
No importa que hagas mientras vayas lejos. Sólo déjate arrastrar en la ola de cualquier saludo, que te lleva por la calle de la mano al siguiente punto, a la siguiente nota. No luzcas sorprendido de no querer ver, que hace calles que no ves sin dejar de temblar y el pecho te brinca sin saber. Sudas y llueve, confundes las calles con parientes y la luna de brújula te pierde, la culpas entre nubes, sigues silbando embriagándote de oscuridad. Quedando confundido de buscarla, entre tinieblas, copas y plumas de memorias confusas, que te llevan a casa casi a rastras; reptando hasta tu cama donde mueres despacito hasta la siguiente mañana. Y nada importará mientras hayas ido lejos, escapando de ti, de los recuerdos y de estos vacíos en casi cualquier alma.
Y pasemos la noche mezclados entre tragos y cigarros, preguntando el porqué de cualquier cosa, confundidos con extraños, con aliados, bajo esta urbe que tiende a ahogarse a si misma de memorias y copas rotas.
No importa que hagas mientras vayas lejos. Sólo déjate arrastrar en la ola de cualquier saludo, que te lleva por la calle de la mano al siguiente punto, a la siguiente nota. No luzcas sorprendido de no querer ver, que hace calles que no ves sin dejar de temblar y el pecho te brinca sin saber. Sudas y llueve, confundes las calles con parientes y la luna de brújula te pierde, la culpas entre nubes, sigues silbando embriagándote de oscuridad. Quedando confundido de buscarla, entre tinieblas, copas y plumas de memorias confusas, que te llevan a casa casi a rastras; reptando hasta tu cama donde mueres despacito hasta la siguiente mañana. Y nada importará mientras hayas ido lejos, escapando de ti, de los recuerdos y de estos vacíos en casi cualquier alma.
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