Con las manos temblorosas esperaba que se acabara la calle mientras caminaba al destino. Topar con pared era el peor de sus males. Remembrando las conversaciones consigo mismo se intentaba convencer del qué hacer, del qué decir; muy poco había para sólo dejarse llevar.
La licuadora que sostenía su cuello, sólo permitía caminar recto y bajo el frío del conocido camino al mismo lugar, donde no pasaba gran cosa pero pasaba todo.
Tal vez ese era el problema: la posibilidad de "algo", causaba conflicto cuando las variantes indican que 1 + 1 = 2. La necedad. La necedad de lo innecesario cargado a fuerza de corazón embrutecido por los imposibles. Platónica ecuación donde 1 + 1 continúa siendo 1.
Aún con nada claro, decidió decidir. Que la puerta se cerraba, y que el no entraba. Que el mundo se quemara, el continuaba sintiendo que por dentro llevaba tiempo ardiendo. Decidía a cada paso, por que la mezcla de ideas no le daba espacio para planes.
Decidió detenerse, dar media vuelta, dar doce pasos, recobrar las ganas, dar media vuelta e insistir a mayor velocidad contra la nada. Decidió envestir la monotonía, el escondrijo, el hablar entre silencios, decidió pelearse con el vació que ya ella llenaba.
Se sentó en las escaleras, a observar sus zapatos, a intentar dejar de balbucear frases de cariño para despedidas. Intentó pensar y sentir que le detenía.
Sostuvo fuerte el aire en los pulmones, y como si la zona apestara, corrió sin respirar, pensó en no darle tiempo de recobrar el aliento a su enemigo interno. Por que sabía que daría batalla, causaría remordimientos y quejas; andaría de un lado a otro buscando calma, corazón y fuerza. Buscaría sin respuesta lo que le quedaba para aferrarse de la cama. Despertaría una vez más, con la misma pesadez, con el mismo poco descanso, con el letargo fino que acompaña el retornar al trabajo.
Llegó con ligera sonrisa y se puso a trabajar en su lugar en la oficina.
sábado, 3 de enero de 2009
sábado, 27 de diciembre de 2008
Cansado...
Cansado de la desintoxicación involuntaria que acarrea el no encontrarte, del torcer el cuello de las hojas entre mis manos desesperadas, del intentar beberte en cada trago de agua y no saciar mi sed.
Te escribo con la más plena intención de hacer señales de humo, de llamar tu atención. Describo cada letra como la última y la primera, sigo encantado soñando con el primer beso, con el primer chispazo que no puede negarse sin dudarse.
Quiero que prestes memoria, a la atención adecuada, a verte sonreír, a dormir desvelada; a las caricias, a las mordidas, a la vida misma comiendo de nuestras palmas. A cerrar el mundo en un cuarto, donde nada existe más allá de tus brazos, de tu boca, y de los buenos momentos sin hablarnos.
Cansado de la desintoxicación no deseada por tus distancias mentales, que perturban mis noches, que alimentan mis plumas y sus sueños fugaces. Quiero recuerdes lo bueno, hagámoslo eterno y aprendamos de los males; robemos al tiempo segundos, a tu sonrisa momentos, a mi alma intentos y al cariño que te tengo... paciencia, como la del que vacía en gotero los mares.
Te escribo con la más plena intención de hacer señales de humo, de llamar tu atención. Describo cada letra como la última y la primera, sigo encantado soñando con el primer beso, con el primer chispazo que no puede negarse sin dudarse.
Quiero que prestes memoria, a la atención adecuada, a verte sonreír, a dormir desvelada; a las caricias, a las mordidas, a la vida misma comiendo de nuestras palmas. A cerrar el mundo en un cuarto, donde nada existe más allá de tus brazos, de tu boca, y de los buenos momentos sin hablarnos.
Cansado de la desintoxicación no deseada por tus distancias mentales, que perturban mis noches, que alimentan mis plumas y sus sueños fugaces. Quiero recuerdes lo bueno, hagámoslo eterno y aprendamos de los males; robemos al tiempo segundos, a tu sonrisa momentos, a mi alma intentos y al cariño que te tengo... paciencia, como la del que vacía en gotero los mares.
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sábado, 20 de diciembre de 2008
En la playa...
Con las manos alargadas en tus playas finas, y tus caricias costeñas, aletargo la piel medio dormida que recarga su desidia en mi pecho, y espero que el tiempo funda tu arena con mi piel.
Ahora que sé que las olas reclaman tu destino, y el precio costará el sueño de lo divino, me arriesgo a traspasar terrenos perdidos, peleados por las corrientes que no saben cuando detenerse. Peleo con la única intención de que todo no se acabe, todo no muera y se entregue lo vivido.
Cada segundo una lucha, cada pelea una vida, y cada batalla una lección. El vino, la música de tu voz en mis oídos. Busco incesante la lección de tus labios y la muerte que me asecha si continuo siguiendo tus pasos.
Ahora que sé que las olas reclaman tu destino, y el precio costará el sueño de lo divino, me arriesgo a traspasar terrenos perdidos, peleados por las corrientes que no saben cuando detenerse. Peleo con la única intención de que todo no se acabe, todo no muera y se entregue lo vivido.
Cada segundo una lucha, cada pelea una vida, y cada batalla una lección. El vino, la música de tu voz en mis oídos. Busco incesante la lección de tus labios y la muerte que me asecha si continuo siguiendo tus pasos.
Fantaseando...
En el pecho la alarma repiqueteante del buscarte. Agitada la ansia del lograrlo, del besarte. Hace tiempo que el tiempo no se detiene, y dentro del mismo cuarto se escribe el recuerdo que me resguarda tu mirada a media luz.
Pero encuentro peligrosa la sentencia del seguir. Rozando la perdida de la cordura por el miedo, tu ropa se destiñe por deseos, y mis manos alimentan, urgidas, la sincera urgencia de tus besos.
Fluye la marea de aromas insasiables, del mundo detenido unos segundos en espectativa del chispazo que nace de tu boca y la mía.
Así nacen las galaxias, así se crean los universos. Con una sola fuerza colapsando en el espacio entre dos alientos separados, que pensaban ser individuos lejanos, reencontrandose en el segundo exacto que se crea la vida. Así nacen las fantasías y comienzan a morirse en mi pecho las ganas de sentirme divino cuando me acerco a tu cuerpo y me detengo.
Así creo que se siente atraverse a olvidarse de los límites, así imagino que es tenerte sin resguardos.
Pero encuentro peligrosa la sentencia del seguir. Rozando la perdida de la cordura por el miedo, tu ropa se destiñe por deseos, y mis manos alimentan, urgidas, la sincera urgencia de tus besos.
Fluye la marea de aromas insasiables, del mundo detenido unos segundos en espectativa del chispazo que nace de tu boca y la mía.
Así nacen las galaxias, así se crean los universos. Con una sola fuerza colapsando en el espacio entre dos alientos separados, que pensaban ser individuos lejanos, reencontrandose en el segundo exacto que se crea la vida. Así nacen las fantasías y comienzan a morirse en mi pecho las ganas de sentirme divino cuando me acerco a tu cuerpo y me detengo.
Así creo que se siente atraverse a olvidarse de los límites, así imagino que es tenerte sin resguardos.
Transparente...
Soy transparente de manos y pies, los actos puros parecen ser los designios de los malo que pasa a traves del tiempo, del deseo o de mi entender.Soy turbio en el resto de pensamientos y ventanas de mi ser. El orgullo que me arrulla cuando pienso, atravesando tu sol interno, entre mis almohadas que saben la verdad. Tengo el calor para seguir con el motor del sueño encendido, tengo las ganas de soñar el tiempo perdido del saber hacer, del morir por ver, y de extrañarte sin decir por qué.
Te tengo en la piel, entre los poros y el vino en mis venas escurrido. Nunca he tenido el vació que alguien llena, soy la nada abierta, en busca de principios y final.
Soy el vicio y la virtud hecha carne, teniendo a excusa de materia mi cuerpo sin entender; que no planea, que no entiende, que dice aprende, que dice miente, que te extraña sin recordarte.
Soy cacofonia de lo vivido, del error pasado matando el presente afable. Quiero romper el habito de la disculpa, del corregir, quiero avanzar, quiero morir entre tus brazos, quiero romper con el día y tener el alba en tu piel a medio día... Quiero atardecer y lograrlo donde comienza tu barbilla.
Te tengo en la piel, entre los poros y el vino en mis venas escurrido. Nunca he tenido el vació que alguien llena, soy la nada abierta, en busca de principios y final.
Soy el vicio y la virtud hecha carne, teniendo a excusa de materia mi cuerpo sin entender; que no planea, que no entiende, que dice aprende, que dice miente, que te extraña sin recordarte.
Soy cacofonia de lo vivido, del error pasado matando el presente afable. Quiero romper el habito de la disculpa, del corregir, quiero avanzar, quiero morir entre tus brazos, quiero romper con el día y tener el alba en tu piel a medio día... Quiero atardecer y lograrlo donde comienza tu barbilla.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Dormitando a media sala...
Partiendo la vida en dos, desde el antes y desde hoy. Sacando las estrellas a pasear en firmamentos que no caben en la sala, que se pierden de esperas y se clavan en los techos. Con la mirada en la nada atorada y la memoria siempre en ti, siempre con la cabeza agachada.
Y te veo de reojo, distante y altiva, lamentando que no se lamenta lo que se quiere entre las tardes y los sueños. Distante mi cabeza vaga, entre recuerdos y calles añejas, que tienden a confundir al más ubicado. El mapa mental queda confundido por las ganas de continuar.
Y continuar en qué; un qué, que no entiende de razones o fines, que te quiere entre pasiones y la suma de tu manos y sus ruidos... Ya no tengo voz para decir, por eso vengo y te lo describo.
Por eso tengo el corazón reactivo, no tengo el tiempo para decir que me sobra lo vivido, así que corro y lo intensifico. Quiero poder medir, lo que se lamenta entre el beso y el precipicio. Viendo el techo y la nada, se apaga la luz de tu mirada entre el recuerdo y la Luna llena plasmada en el foco de media sala.
Así que lo confundo, todo lo mezclo y lo sumo. El firmamento, la sala, tu cuerpo, la memoria, tu aroma y algo de vino. Quisiera poder decir que no quiero quererte como te necesito, quisiera supieras eres una luz en mi camino... o alguien encendió la luz en el pasillo.
Y te veo de reojo, distante y altiva, lamentando que no se lamenta lo que se quiere entre las tardes y los sueños. Distante mi cabeza vaga, entre recuerdos y calles añejas, que tienden a confundir al más ubicado. El mapa mental queda confundido por las ganas de continuar.
Y continuar en qué; un qué, que no entiende de razones o fines, que te quiere entre pasiones y la suma de tu manos y sus ruidos... Ya no tengo voz para decir, por eso vengo y te lo describo.
Por eso tengo el corazón reactivo, no tengo el tiempo para decir que me sobra lo vivido, así que corro y lo intensifico. Quiero poder medir, lo que se lamenta entre el beso y el precipicio. Viendo el techo y la nada, se apaga la luz de tu mirada entre el recuerdo y la Luna llena plasmada en el foco de media sala.
Así que lo confundo, todo lo mezclo y lo sumo. El firmamento, la sala, tu cuerpo, la memoria, tu aroma y algo de vino. Quisiera poder decir que no quiero quererte como te necesito, quisiera supieras eres una luz en mi camino... o alguien encendió la luz en el pasillo.
domingo, 23 de noviembre de 2008
De orgullo y de miedo... (parafrasis)
Que mezcla de orgullo y de miedo, sentirte cerca a mi boca, sentirte vivir en mi cabeza loca, verte en cualquier silencio, sorprenderme del parecido de cualquier desconocida ambulante.
Y que escuché tu voz en el teléfono que no suena, que busqué la comunicación que a veces toca, otras veces equivoca. Es mi mezcla de ansias y respiros. Eres la mezcla de mi ron con sonrisas, de mi calma y nervios escondidos, y en miradas y roces coincidimos.
Quiero desarmarme en tu piel, naufragar en el desgaste de cadera en su vaivén, quiero recorrerte en un baile interminable de mi mirada y todo tu ser.
Que mezcla de timidez y deseo, el soñar con mi beso en tu boca, con el sabor de tu espalda, el nervio en cada guiño. Quiero conocer tu ser relajado, boca abajo tendido, con esa mezcla en el tacto, de orgullo y de miedo, de silencios y ruidos, con esa mezcla de soñarte e imaginarme dormido.
Y que escuché tu voz en el teléfono que no suena, que busqué la comunicación que a veces toca, otras veces equivoca. Es mi mezcla de ansias y respiros. Eres la mezcla de mi ron con sonrisas, de mi calma y nervios escondidos, y en miradas y roces coincidimos.
Quiero desarmarme en tu piel, naufragar en el desgaste de cadera en su vaivén, quiero recorrerte en un baile interminable de mi mirada y todo tu ser.
Que mezcla de timidez y deseo, el soñar con mi beso en tu boca, con el sabor de tu espalda, el nervio en cada guiño. Quiero conocer tu ser relajado, boca abajo tendido, con esa mezcla en el tacto, de orgullo y de miedo, de silencios y ruidos, con esa mezcla de soñarte e imaginarme dormido.
sábado, 22 de noviembre de 2008
He venido...
He venido a callarme en esta charla sin palabras. He venido a callarte, y en miradas encontrar las razones de tu piel. Quiero concretar el tacto, que demos el paso, que comuniquemos en abrazo y al calor de un sí, encontremos el mapa de los labios ajenos, y ahora tan nuestros.
Creo en el sincero andar que dispara la distancia, y en la caricia que causa la espera, siento la memoria llena de ideas vagas de esperanza, percibo mis manos aferradas a la nada.
He venido a cerrar con mis propias manos las dudas, a robarte un poco de ansias y angustias, estoy aquí para aclarar que no me muevo, no tengo intenciones de dejar de hacerlo.
He venido a hablarte sin remordimientos, a mordidas y a palabras dichas en suspiros sin aliento, he venido a dejar claro que te quiero.
Creo en el sincero andar que dispara la distancia, y en la caricia que causa la espera, siento la memoria llena de ideas vagas de esperanza, percibo mis manos aferradas a la nada.
He venido a cerrar con mis propias manos las dudas, a robarte un poco de ansias y angustias, estoy aquí para aclarar que no me muevo, no tengo intenciones de dejar de hacerlo.
He venido a hablarte sin remordimientos, a mordidas y a palabras dichas en suspiros sin aliento, he venido a dejar claro que te quiero.
martes, 18 de noviembre de 2008
... Sin quitar el frío de mis manos.
Entre las luces paseantes de la nada que alumbra por las ventanas, quedamos tú y yo bajo las palabras desafiladas, evitando cualquier capa traspasar. Nos movemos con tacto en el enfrentamiento cara a cara y a corta distancia, nos movemos con cautela ante el gusto y tu sonrisa queda grabada en el momento de hacernos hablar.
Ante la charla que evita vernos a los ojos, y los destinos cada vez más cercanos. El ansia carcome mis manos, mi piel y mis besos, alejándome de todos los buenos pensamientos y poniéndome cada vez más cerca de tu cuello.
Mi destino alerta nuestros últimos momentos. Odio detenerme, odio no perseguirte, odio no atreverme. Y entre los pensamientos que fallan de destino, no alargo mis dedos a tu cabello fino, no detengo mis labios en tus hombros, no encamino mi voz a tus oídos... me voy saboreando la esencia que debió estar en mi boca y no alejándose sin quitar el frío de mis manos.
Ante la charla que evita vernos a los ojos, y los destinos cada vez más cercanos. El ansia carcome mis manos, mi piel y mis besos, alejándome de todos los buenos pensamientos y poniéndome cada vez más cerca de tu cuello.
Mi destino alerta nuestros últimos momentos. Odio detenerme, odio no perseguirte, odio no atreverme. Y entre los pensamientos que fallan de destino, no alargo mis dedos a tu cabello fino, no detengo mis labios en tus hombros, no encamino mi voz a tus oídos... me voy saboreando la esencia que debió estar en mi boca y no alejándose sin quitar el frío de mis manos.
lunes, 17 de noviembre de 2008
El mareo...
Con la sincera sensación del aire que congela las miradas, resistiendo los roces de tu piel y la mía, te abrazo en busca de calor y calmar las ansias, pero rehuyo de dar un paso en falso y que mi intención sea rechazada.
Fundidos en el frío pasan los segundos que quisiera, eternos, retener. Entrando en terrenos prohibidos, jugueteo con la idea de que quisiera terminar la sentencia en tu boca y balbucear entre tus labios: es por el frío, el aire... las copas y el mareo... los que me provocan, los que me buscan enloquecer.
A sabiendas de que la excusa falsa, reagrupo mi cabeza. Todo tiende a dar vueltas bajo la influencia de tu esencia; que deja pasar la fuerza del habla a la punta de las yemas. Y tu suavidad conversando, furtiva y tartamudeante por los nervios, me recuerda las ganas que yo tenía de esta charla sin palabras entre bocas y sus besos, entre caricias y tus gestos.
Con la congelada espera terminada, respiro profundo y regreso a realidad. Soy justificado por los tiempos, por las horas, por los restos y cero testigos; intercambiamos miradas que planean no pronto terminar. Intoxicado por la noche, desciendo de la nube y me dedico a recordar, a escribirlo, a inmortalizarlo tanto como pueda. Uno nunca sabe cuando un sueño se le pueda a uno escapar.
Fundidos en el frío pasan los segundos que quisiera, eternos, retener. Entrando en terrenos prohibidos, jugueteo con la idea de que quisiera terminar la sentencia en tu boca y balbucear entre tus labios: es por el frío, el aire... las copas y el mareo... los que me provocan, los que me buscan enloquecer.
A sabiendas de que la excusa falsa, reagrupo mi cabeza. Todo tiende a dar vueltas bajo la influencia de tu esencia; que deja pasar la fuerza del habla a la punta de las yemas. Y tu suavidad conversando, furtiva y tartamudeante por los nervios, me recuerda las ganas que yo tenía de esta charla sin palabras entre bocas y sus besos, entre caricias y tus gestos.
Con la congelada espera terminada, respiro profundo y regreso a realidad. Soy justificado por los tiempos, por las horas, por los restos y cero testigos; intercambiamos miradas que planean no pronto terminar. Intoxicado por la noche, desciendo de la nube y me dedico a recordar, a escribirlo, a inmortalizarlo tanto como pueda. Uno nunca sabe cuando un sueño se le pueda a uno escapar.
miércoles, 29 de octubre de 2008
De esas mañanas...
De mañanas frías, de esas que duelen en el huesito de la mano, de esas que provocan abrazos y repegarse. De echar humito, aliento tibio que deja detrás de si el suspiro. De esas mañanas donde la carne se pone cruda y descubierta a pesar de las capas, bufandas o abrigos.
En una de esas mañanas me reencontre con tus meses cumplidos y volví a verificar que sigues sin fecha de caducidad. Sigues siendo inoxidable, inolvidable, y la perfecta aliada de una vida de felicidad.
De esas mañanas donde me frotan tus manos, eres el mejor manto y lo que hace bello el estar a tan pocos grados. Quiero más de esas mañanas donde despierto a tu lado.
En una de esas mañanas me reencontre con tus meses cumplidos y volví a verificar que sigues sin fecha de caducidad. Sigues siendo inoxidable, inolvidable, y la perfecta aliada de una vida de felicidad.
De esas mañanas donde me frotan tus manos, eres el mejor manto y lo que hace bello el estar a tan pocos grados. Quiero más de esas mañanas donde despierto a tu lado.
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lunes, 27 de octubre de 2008
A media luz...
A media luz, a media noche escribo. A oscuras para hacerlo a tientas, confundir miradas con tu boca, las palabras fundir en el beso y matar el silencio entre las sábanas y el fuego.
Querer acariciar el cielo en tu piel y saborear de tu miel, terrones en roca.
Te escribo entre sueños, acariciando tu recuerdo, el tatuaje en mi alma de tu rostro, la belleza desnuda de la nada recargada, boca abajo contra la almohada.
A media luz en busca de tu cuerpo, a media noche te abrazo en el mundo vacío y sugiero tu espacio entre mis besos.
Querer acariciar el cielo en tu piel y saborear de tu miel, terrones en roca.
Te escribo entre sueños, acariciando tu recuerdo, el tatuaje en mi alma de tu rostro, la belleza desnuda de la nada recargada, boca abajo contra la almohada.
A media luz en busca de tu cuerpo, a media noche te abrazo en el mundo vacío y sugiero tu espacio entre mis besos.
jueves, 23 de octubre de 2008
Quedaté...
No te pierdas en la noche. No te alejes de la vida en busca de un quiensabe.Quieta en la cabeza, enterrada en cada escondite de la aldea de mi conciencia. Deja que la noche pase, que el viento mezcle los olores y disfrace tu rastro.
No te vayas con los pies llenos de lodo; disfraza tu presencia entre cabellos y recuerdos cortos. Hagamos de tu presencia la necesidad del aire y el vino, quedaté en el camino de mi memoria, y sé parte de mi, aunque parte de ti ya no lo quiera.
Quédate, no olvides que fuimos, que somos, que seremos, siempre uno parte del otro.
No te vayas con los pies llenos de lodo; disfraza tu presencia entre cabellos y recuerdos cortos. Hagamos de tu presencia la necesidad del aire y el vino, quedaté en el camino de mi memoria, y sé parte de mi, aunque parte de ti ya no lo quiera.
Quédate, no olvides que fuimos, que somos, que seremos, siempre uno parte del otro.
miércoles, 15 de octubre de 2008
...en la barra iluminada
En la barra iluminada, por las sombras de la duda, por la carencia de esperanza, se atraviesa mi mirada con un vodka, o alguna otra bebida larga. Es de esperarse que ya no espere tu llegada, que me olvide de las notas, los acordes. Es de esperarse que el pecho triste, en cada trago, se ahogue y se ahogue.
Y cada vez más se acerca más la extraña, la mano sudorosa de otro beso que la mirada empaña. De etílico amor se conserva la noche, que al calor de un bar dormita la razón.
De memorias y penumbras quedan los hielos y el vaso. De sabor a whiskey y a un puñado de licor. Todo bien seria llanto, de no ser por el destino que me pone a disposición de tanto alcohol.
Y cada vez más se acerca más la extraña, la mano sudorosa de otro beso que la mirada empaña. De etílico amor se conserva la noche, que al calor de un bar dormita la razón.
De memorias y penumbras quedan los hielos y el vaso. De sabor a whiskey y a un puñado de licor. Todo bien seria llanto, de no ser por el destino que me pone a disposición de tanto alcohol.
domingo, 5 de octubre de 2008
la excepción del karma...
La excepción del karma.
Cada caricia, roce, toque, susurro, o simple besó. Cada segundo que pasé por ello. Toda obra que tiene por templo, el silencio enmarcado por el calor de tu cuerpo. Repasando las sábanas desacostumbradas a tu aroma. Memorizando las sombras de tus curvas bajo la luz de tu alma encobijada.
Cada centímetro de piel, rastro de saliva, y aroma a inmortalidad. Cada sensación, cada segundo inmortal, obtenido de tu cuello. Susurrando entre sueños el sentimiento del que aún hablan nuestros dedos.
Y entre las nubes y los sueños, entre los cielos e infiernos; tu cuerpo es acto puro, más allá de lo malo o lo bueno. Ahora eres el destino hecho deseo. Eres la excepción del karma, y actúo bajo los más simples y complejos sentimientos. Déjame abrazarte y acurrucarme en lo eterno.
Cada caricia, roce, toque, susurro, o simple besó. Cada segundo que pasé por ello. Toda obra que tiene por templo, el silencio enmarcado por el calor de tu cuerpo. Repasando las sábanas desacostumbradas a tu aroma. Memorizando las sombras de tus curvas bajo la luz de tu alma encobijada.
Cada centímetro de piel, rastro de saliva, y aroma a inmortalidad. Cada sensación, cada segundo inmortal, obtenido de tu cuello. Susurrando entre sueños el sentimiento del que aún hablan nuestros dedos.
Y entre las nubes y los sueños, entre los cielos e infiernos; tu cuerpo es acto puro, más allá de lo malo o lo bueno. Ahora eres el destino hecho deseo. Eres la excepción del karma, y actúo bajo los más simples y complejos sentimientos. Déjame abrazarte y acurrucarme en lo eterno.
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